Mi Retorno de Saturno


Cuando tenía 16 años me dediqué bastante tiempo a escribir en un blog. Era algo simple, casero, escribía cosas que sentía. Subía dibujos. Canciones que me gustaban. Por aquel momento el mundo era muy nuevo y todo merecía ser contado. El objetivo siempre fue expresarme, sacar algo de mis adentros y que mis amigos me leyeran. Aseguro que no me esforzaba en diseñar un contenido, ni me preocupaba lo que pensaran de mi. Yo sabía bien quién era - o al menos eso sentía- y no me afectaban las críticas. Con el tiempo me di cuenta que ya no tenía nada para decir, y si bien muchas veces intenté volver, nunca pude sostenerlo en el tiempo. Inmersa en el mundo adulto, con facebook, dejándome escribir cosas olvidables; la necesidad de sentarme a decir algo desapareció, y yo también fui desapareciendo. Estudiar una carrera, trabajar, salir los fines de semana. Las fotos con amigos reemplazaron a las palabras y empecé a darme cuenta de que mi vida ya no era tan buena y por lo tanto, mucho de lo que me pasaba, merecía quedar en el ámbito privado. Lo privado se dividia en lo laboral, lo académico, lo familiar. Tres aspectos que tampoco se entrecruzaban entre sí. Y después lo publico, lo virtual que empezó a transformarse en esa imagen que muchos se esfuerzan por construir a base de salidas, vacaciones y encuentros con fotos obligadas. Como se puede vivir así muchos se preguntarán, y la verdad es que no se si se puede. En mi caso la desconexión conmigo misma era tal que nada me importaba, hice lo q tenía que hacer y durante años viví cosas buenas y malas sin que nada realmente me atravesará. No digo que no podía sentir, sentía de todo pero no podía hacerme cargo. El malestar, una sensación de cansancio constante, de miedo, de apatía, de alienación, se apodero de mi. La ilusión de que la respuesta estuviera afuera; en las cosas, una pareja,una experiencia se volvió en mi contra. Y de repente otro año, uno peor que el anterior. Las relaciones más tóxicas, las condiciones laborales más desgastantes y los sueños cada vez más lejanos y difusos. 
En astrología, cuando una persona llega a sus 28 (esto puede variar o sentirse entre los 27 y los 30), el planeta Saturno vuelve a transitar los mismos grados matemáticos por los que estuvo el año en que esa persona nació. Esto implica que habría una energía de revisión de lo que se hizo en la vida hasta el momento, un cuestionamiento profundo sobre la identidad, y un alineamiento con el verdadero propósito. Esta energía puede venir en forma de oportunidad (si venias haciendo las cosas bien) o de una crisis (si venías cagando tu vida sistemáticamente). Más allá de si esto es cierto o una forma mágica de justificar un estado de crisis del que estoy empezando a salir, acá estoy; retornando a este espacio de expresión. Los psicoanalistas diran que me estoy reencontrando de a poco con mi deseo, sin que el Otro me martirice con su mirada omnipotente. Recién ahora me doy cuenta de que no es tan desconsolante que en la vida no haya nada absoluto ni constante, si la nada tiene sentido hay, es importante construirlo. Somos libres de crearnos. Y no puedo afligirme por lo que otros ven o esperan de mí. Soy esta existencia, imperfecta y efímera... Tratando, día a día, de construir algo que me trascienda, y que al final de mis días me haga sentir que esta experiencia valió la pena.

Noticias de internet



Hace un tiempo leí en Internet que las barbas tienen más bacterias que un inodoro.
Lo dijeron en alguna universidad anglosajona llena de investigadores preocupados por entretenernos.

Me acordé de vos, en tus épocas de barba frondosa, y risa estúpida.

Rememoré aquel verano en el que volviste del trabajo todo sudado y me invitaste una cerveza en tu casa.

La espuma rompía con cada sorbo en tu bigote. La malta te iba a fermentando la cara durante la la noche.

Me acordé de la humedad de tu cuarto,
el queso con moho mutando en la heladera. el papel higiénico mal puesto.

Tu panza peluda asomando bajo una remera gastada y esos soquetitos rotos que usabas mientras te hacia creer que me interesaba lo que  decías.

Tu olor a pedo.

Mientras dormías y yo leía, deseaba que te caiga un andamio en la cabeza.

Fantaseaba con que te descubrieran gangrena en los testículos, para que te arranquen las ultimas pretensiones de virilidad.

Siempre fuiste un fracasado; enterate por Internet.

友人.










no puedo más que sonreir. Viva todo. 

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dominguear


Ya no me dejo fantasearte. Me muerdo las cuticulas. El reloj no avanza. Subrayo una ficha de cátedra, no entieno nada. Siento culpa. Me preparo un café solo, sin leche, sin galletitas, ni humo de cigarrillo que acompañe. Un café que dejo enfriarse sobre la mesa mientras me suena el celular. No lo toco. Me paraliza. Hace ruiditos. Vibra. Tira luces. No me interesa. Nadie es vos. Pienso en vender ese telefono. Pienso en todo lo que debes estar haciendo. Ya no me dejo buscarte. Me sangra el dedo. Dudo de mi y decido tomar ese café frío, amargo y solitario. Me abandoné todo este tiempo, pero ya no me dejo.

Obscured

Se ha ennegrecido  mi vaso de whisky junto con cada placer mundano que me obligo a disfrutar.¿Quien soy entonces? ¿Acaso esa muchacha que escapa de sus monstruos, como un fugitivo desesperado, a través de la luz que emana su telefono, o un corpúsculo que viaja por el cosmos hacia ningún lado?

La frigidez de la clase media me obliga un poco a ser testigo presencial de todo lo que me duele; de la apatía sin motivo aparente, los trabajos absurdos, el sexo virtual o de ´alcohol, besos e impotencia' que se opone al ideal esplendoroso que se consume por tv. Fingiré entonces que todo es una fiesta, degustaré a través de la mirada de los otros cada plato de comida que fotografíe, enmascarando lo insensato de tal acto con un filtro y un numeral.

La vida burquesa es esto y tal vez un poco más que una simple tragedia silenciosa amalgamada a los tiempos del empuje al goce de mil relaciones superfluas, de los momentos olvidables y las vidas chiquitas, tristes, insignificantes.  Quizás sea el sinónimo de una alarma que ya no te despierta porque trasnochaste hablando con un amigo por mensajes de audio y blasfemaste hasta caerte del infierno sin mas tiempo que el necesario para aguardar el alba. El silencio se hace herida y me sintonizo expectante, comentando libros, escuchando la crudeza de son house, mientras espero que a la luz parpadeante de un velador viejo permita vislumbrar cuando algo nuevo irrumpa. 

Se empaña el saber, se difuminan los bordes, la luz es sombra. Allá donde nos volvimos síntoma del otro, una solución es apagar todo, quedar a oscuras, e irse a dormir. 

Camarones Sueltos


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Si me hablan de que fuimos arrojados a este mundo - sin pedirlo, sin necesitarlo, solo a través del deseo de dos  ajenos, desconocidos íntimos,  que nos plantaron cuales semillas en un suelo hostil  del que poco se sabe y mucho se teme - puedo sostenerme de algunas sensaciones y germinar  todas mis incertidumbres sin culpa. Nadie está calificado para decir lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que sentir. Esa es nuestra única libertad. Solo necesitamos deconstruir lo heredado y cortar los hilos de aquello que se presenta como natural
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Si me detengo a desguazar la realidad, sutilmente caerán los velos y lo vivo se mostrará inmaculado; consumiéndose en su propia fragilidad, evidenciando que todo es efímero. Pienso que solo soy este momento. Todo es ahora, después nada. Me hago la que entiendo, por eso construyo laberintos que no van a ningún lado. Hago rodeos sin sentido, con la falsa promesa de evitar ser sorprendida por la única certeza que existe. La muerte.
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Necesito distraerme de la angustia; de no saber nunca qué mierda pasa, de la duda constante, de la espera infinita... del vano esfuerzo en capturar lo autentico por medio de palabras que no se inventaron. Voy enloqueciendo. Repito lo que ya fue dicho, uso formulas pretenciosas que parecieran matizar el desasosiego. Necesito distraerme, tomar una cerveza con alguien. Hablar del clima.
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Me conformo con poco. Una idea esperanzadora de un mundo que desaparece en su propia inmundicia, que se come a sí mismo. El odio, el asco, la queja constante, moldean la máscara que más me gusta usar. Para el día a día me pongo lo que esté de moda. Quiero pasar desapercibida.

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¡Sufrilo para disfrutarlo! Me pide el cuerpo desde la glándula pineal.  La gratificación más grande viene después de haberlo gestado, luego parido ¡Parilo! Que te desgarre las entrañas, que te duela… y gózalo... La putrefacción, lo mundano, el ocio, el discurso de lo que se debe hacer, las mentiras, la ceguera, el gobierno, el olor a jazmines muertos y las arañas del jardín. Que nada te detenga. Buscalo. Hacelo tuyo. Ya lo tenes, todo lo que quieras, ahí está. Muy cerca. La vida es como un espejismo.

Retazos de dos






I –  Omnividente.

No puedo dejar de agarrarme la cabeza, como si algo acá no pudiera detenerse. Estoy fuera de mí. Vivo la realidad desde otra perspectiva. Me gusta probar el limite de lo que puedo hacer. Calculo todo.  Ya sé, parezco una persona loca. No te preocupes. Quizas seas la única que lo puede entender.


II  - Postergación

Tengo tantas ganas de verte, quiero pasar todo el tiempo del mundo con vos. Sos una mujer increíble. La más talentosa del mundo. Además hermosa. Inteligente. Podría enamorarme y pasarme la vida a tu lado. Probablemente seas la mujer de mi vida y tengamos hijos juntos, yo se lo que te digo, van a ser hermosos. Te imagino sentada al lado mío. Quiero dormir con vos. No puedo esperar al sábado para abrazarte. Pienso mucho, que bien la pasaríamos si estuvieras conmigo. Esperame,  no pongamos una hora todavía. Yo  te aviso cuando me despierte. No puedo responder, en un rato te hablo. Bancame, estoy haciendo algo. No sabes lo que paso. Después te cuento. Perdóname. Hablamos mañana, no me lo vas a creer. Yo nunca te termine de confirmar, no te enojes. No seas tan gila, bueno lo dejamos para la próxima semana. Tengo el cumpleaños de mi tia, igual nada, lo vamos charlando. Te dije que no podía ¿Que queres, que te mienta? No te voy a decir nunca algo que no es.


III – Tu fantasma sádico

Entre las sabanas es una guerra de dominio. Yo me quejo, porque eso es lo que mejor me sale, pero si me preguntas que quiero, no sé. Vos tenes todas las respuesta ¿Te gusta asi? ¿Qué queres que te haga? ¿Qué estas pensando? No me pasa nada. Estoy igual que hace un rato. Me escupe en la boca y me agarra del cuello. Dice “es la primera vez que puedo sentirme más que vos”. Soy menos siempre, pero vos mentis. Mostras otra cosa. Yo no, soy lo que quieras que sea, cualquier cosa que me pidas. Me quedo en silencio, me cuesta respirar. Me tira del pelo. Me da forma. Siento la asfixia. Luego se cansa. Se aleja. “Vos me queres castrar. Siempre me estas castrando. Igual que mi vieja”. Se rie. Deja de actuar. “Ves, sos una pelotuda. Una reverenda hija de puta. Pobre, una negra. Mentira, es un chiste.”


IV - Retener/Expulsar

¿Con quien hablas? ¿ Es necesario que hagas esto en frente mio? ¿ Por que siempre te chamuyas a todas? ¿No ves? Los dos sabemos que sos un impotente. Un impotente en todo, también en la vida. Mostrame lo que podes hacer.   Siempre lo mismo; decis que te gusta la novedad pero no.  No hay novedad en la repetición.  Tenes que dejarme ir, perderme, perderte.  Estas enfermo de la cabeza. Vas a huir de mi, pero porque en el fondo es lo que yo quiero. No te voy a detener. Te voy a decir todo lo que no queres escuchar;  que te amo, que te necesito, que nunca conoci a alguien asi. A todos les digo lo mismo. Se asustan. Se creen importantes. Vuelven. Pero yo no los quiero, o es una mentira que me digo. Voy a reír mientras te desvaneces.  La duda es inherente, el desvio, un espacio creador.  Siempre hay otra, una mejor, millones iguales. Todas están locas, te quieren tener. Todo es más de lo mismo.  Ya lo vas a superar pero  ¿Yo que soy para vos? Amame y no vuelvas. 



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