Ahora Me Suena


Nunca fue sobre vos ni sobre mi, siempre fue sobre la música. Yo no sé por qué, pero me buscó en todos esos payasos que quisieron impresionarme inventando melodías que supuestamente me evocaban. Nunca me presté a esa farsa. Y digo, no era sobre vos ¿o si? Vos fuiste el instrumento por el cual las vibraciones se corporizaban.Un catalizador. Tampoco era sobre mi, yo era era, con suerte, solo una testigo. Era todo sobre el sonido que salía de tu boca y las emociones que emergían de tu pecho y acariciaban mis oídos. Era esa unión soul to soul a través de una fuerza invisible. Como cuando yo decía que no sabía nada de música, y me dejabas jugar a pintar ruiditos con el piano de tu casa. Y reíamos como si estuvieramos desnudos pero con la ropa puesta. Era política. Otras veces revolución y magia. Pero nunca eramos nosotros. Siempre fue sobre la progresión distorsionada de alguna canción, cada tanto sobre el brillo de la pantalla de mtv y el papel ilustración de las tapas de las revistas. No quiero decir que fui una gruppie, porque la música siempre me buscó a mi, encarnada en los tatuajes y el pelo grasiento de quien tuviera que ser. Del violador de menores al teen idol, pasando por el que pide colaboración con su gorra en el subte d. Y yo siempre dije no, no a los amplificadores, no al narcisismo, no a la idealización. Pero un día sonó el blues más triste. El mio. Aquel que rememoraba ese olor zeppeliniano y predecía que ibas a dejarme cuando llegue el verano. Así entonces la música me poseyó, entendí que no me amabas. Que tampoco amabas a las que te cogías cuando no estabas conmigo. Ella era tu único amor. Mi yo, ante la melancolía ocasionada por la perdida, me obligó a hacerla parte de mi. A dejar de negar lo obvio. Quizás para que todo fuera mas fácil, o tal vez porque el destino lo quiso así. Ahora no puedo mirar hacia otro lado, me hago cargo de todo, eso sí habla de mi.

Los misterios de La femme


foto de Robert Mapplethorpe, Orchid, 1985

Hoy no pensaba escribir, pero no puedo tampoco dejar de hacerlo. El olor a muerte no se puede tapar con nada, las cadenas no se rompen tan livianamente. No es fácil ser mujer, pero tampoco debe serlo ser hombre. Sin embargo no es lo mismo y acá estamos, habitando estos géneros en un contexto social que históricamente reprime lo femenino. Quizás cabría preguntarse qué es lo femenino? Y como mujeres preguntarnos, que es ser una mujer? Es tener un cuerpo? Es un sentimiento? Tal vez deberíamos ser más conscientes de que nacer mujeres no nos hace poseedoras de ese saber y por lo tanto aveces, con inocencia, nos creemos inmunes a adoptar ciertas posturas machistas, como el tan aclamado pedido de 'igualdad' que perpetua nuestra opresión. Las mujeres nos equivocamos al pedir igualdad, pedir igualdad es pedir ser tratadas como hombres. Pedir igualdad es seguir negando lo femenino. Tenemos miedo de encontrarnos con eso que desborda, porque no lo conocemos bajo ningún otro prisma que el del patriarcado. Queremos visibilizarnos, pero quizás lo estemos haciendo desde una forma dañina. Así como la humanidad, reprime la naturaleza tratando de dominarla, tratamos de domesticar lo femenino, pero es imposible porque está en todos nosotros. Es inherente a la fertilidad de la tierra que pisamos. El hombre, que vive en la ciudad y maneja su auto no lo sabe, y ante el miedo a perder el control perpetúa su violencia sobre nosotras ¿Cuantos proclamados feministas hablan de 'sus putitas' o se borran cuando hace falta poner los sentimientos en palabras? Esos hombres están perdidos, y sin saberlo también se violentan a si mismos, a su parte vulnerable. Las mujeres ante la falta de lugar para eso que no puede definirse, tambien queremos mostrarnos fuertes y jugamos al mismo juego que ellos. Queremos protegernos disfrazandonos de hombres, alineandonos a la misma lógica. ¿Una marcha, que termina volviendose un producto de consumo televisivo, realmente puede cambiar esto? Creo que nuestra principal responsabilidad es conocernos, conectar e invitar a otros a explorar nuestros misterios, Quizás todos juntos, hombres y mujeres, descubramos algo nuevo.

Delirium pt 2

Yo soy uno, él es uno. Uno es el universo, uno mismo, la tierra, el espíritu santo, tu cabeza de alcornoque. Un planeta, una célula, una organización gubernamental. Sistemas abiertos y cerrados, membranas permeables de polvo estelar. Uno que va, uno que viene, uno cualquiera. Todo lo que me hizo mal me hizo bien, me hizo bien que me hiciera mal. Todo es uno. Vos sos uno, yo soy uno. Uno más uno es vos. Vos en el Gorki con cara de esquizo,  vos matando mosquitos, vos tirándole piedras a mi ventana, vos tomandote el 44, vos mirando el partido del domingo, yo con todos tus otros vos, los que llevan tu nombre y tienen tus otras caras y me aman, y me odian, y se hacen los que no me recuerdan. Y uno en una prueba matemáticas, uno en otra que no sabemos. Una vacuna dolorosa en el brazo derecho que incluyen un kit de lágrimas saladas y unas buenas caricias de abuela que nos vuelven uno con el todo del amor que uno se merece. 

Delirium

Estoy muy en paz, por primera vez. Siento un pequeño respiro, siento que el techo ya no oprime, quizás no existe. Tal vez es el momento en el que podemos ver las estrellas con claridad. Es esa primera vez, un primer palpito, un despojo de angustias. Todo es creación. Creación cuando mi gato se relame, se limpia, juega con su pelaje y lo acomoda como un señor coqueto ante una cita con una soltera de tres hijos. Inconexas las canciones que escuchábamos de chicos, vomitábamos palabras de otros. Reíamos sus risas, repetíamos estrofas sin entender lo que querían decir. Hoy todo tiene menos sentido que en aquellos tiempos. La adolescencia es asi, una cerveza a la salida del colegio. Verano. Grillos furiosos y el ventilador con telarañas esparciendo polvo por la casa. Flores de un jacaranda que mancha la vereda de las doñas del Belgrano. Y el tren, siempre el tren que va y viene. Que me acerca, que te aleja.

Taxi Driver - Ser un trabajo.



"Wizard: Look at it this way. A man takes a job, you know? And that job - I mean, like that - That becomes what he is. You know, like - You do a thing and that's what you are. Like I've been a cabbie for thirteen years. Ten years at night. I still don't own my own cab. You know why? Because I don't want to."


Hace más de 40 años Robert De Niro se hacia pasar por un taxista joven y solitario, que para hacer algo con su vida - y de paso ganar unos pesitos - decide transitar la cara más oscura de las calles de Nueva York. Así, comienza un camino de afectación psicologica que lo lleva a buscar consuelo en el dialogo con un sabio del mundo tachero. Este le dice - parafraseando - que un hombre se convierte en su trabajo, en lo que hace para vivir; que después de 13 años arriba de un taxi todavía maneja el auto de otro, no porque no pueda comprarse el suyo propio si no simplemente porque no quiere. 

En clase de psicología del trabajo una profesora cuenta que los hombres Baby Boomers, debido a su edad, están comenzando a retirarse del mundo laboral. Sin embargo, algunos, a pesar de estar jubilados siguen yendo de tanto en tanto a las oficinas en las que trabajaron durante mas de 30 décadas para ver 'cómo anda la cosa'  y quizás colaborar con algunas tareas por el simple placer de hacer algo. 

Gente que conozco ya lleva al menos una década en una misma empresa. Algunos las aman, otros las odian, pero ahí están, cómodos. Ya no saben cómo es eso de tirar curriculums, no les interesa algo mejor. Algunos dejaron de estudiar, otros siguen pero tranquilos, con pocas ganas. Si a la estabilidad le sumamos un cargo donde supervisan a otros, o te sienten valorado en algún sentido, hasta podemos encontrar una forma de realización personal. Aveces la tranquilidad de que se está 'ahí', haciendo 'algo', da más valor que el dinero.

¿Cuantas veces conocemos a alguien y antes que su nombre nos cuenta lo que hace para ganarse la vida? Soy medico / musico / mecanico / docente / etc. No digo que trabajar y ser atravesado por la tarea no formen ciertas bases en la identidad personal, pero cuando trabajamos para otro en algo que nunca nos gustó desde el principio durante muchos años ¿Qué estamos haciendo?

En un contexto histórico donde predomina la incertidumbre, luchar por un objetivo en común dentro del amparo de una organización, llena de sentido el vacío existencial de muchos. Si en la vida cotidiana no hay lugar para grandes causas - a menos que se roce a la locura, como muestra la película de Scorsese - estamos condenados a ser encausados por los intereses del mercado laboral. 

Mi Retorno de Saturno


Cuando tenía 16 años me dediqué bastante tiempo a escribir en un blog. Era algo simple, casero, escribía cosas que sentía. Subía dibujos. Canciones que me gustaban. Por aquel momento el mundo era muy nuevo y todo merecía ser contado. El objetivo siempre fue expresarme, sacar algo de mis adentros y que mis amigos me leyeran. Aseguro que no me esforzaba en diseñar un contenido, ni me preocupaba lo que pensaran de mi. Yo sabía bien quién era - o al menos eso sentía- y no me afectaban las críticas. Con el tiempo me di cuenta que ya no tenía nada para decir, y si bien muchas veces intenté volver, nunca pude sostenerlo en el tiempo. Inmersa en el mundo adulto, con facebook, dejándome escribir cosas olvidables; la necesidad de sentarme a decir algo desapareció, y yo también fui desapareciendo. Estudiar una carrera, trabajar, salir los fines de semana. Las fotos con amigos reemplazaron a las palabras y empecé a darme cuenta de que mi vida ya no era tan buena y por lo tanto, mucho de lo que me pasaba, merecía quedar en el ámbito privado. Lo privado se dividia en lo laboral, lo académico, lo familiar. Tres aspectos que tampoco se entrecruzaban entre sí. Y después lo publico, lo virtual que empezó a transformarse en esa imagen que muchos se esfuerzan por construir a base de salidas, vacaciones y encuentros con fotos obligadas. Como se puede vivir así muchos se preguntarán, y la verdad es que no se si se puede. 

En mi caso la desconexión conmigo misma era tal que nada me importaba, hice lo q tenía que hacer y durante años viví cosas buenas y malas sin que nada realmente me atravesará. No digo que no podía sentir, sentía de todo pero no podía hacerme cargo. El malestar, una sensación de cansancio constante, de miedo, de apatía, de alienación, se apodero de mi. La ilusión de que la respuesta estuviera afuera; en las cosas, una pareja,una experiencia se volvió en mi contra. Y de repente otro año, uno peor que el anterior. Las relaciones más tóxicas, las condiciones laborales más desgastantes y los sueños cada vez más lejanos y difusos. 

En astrología, cuando una persona llega a sus 28 (esto puede variar o sentirse entre los 27 y los 30), el planeta Saturno vuelve a transitar los mismos grados matemáticos por los que estuvo el año en que esa persona nació. Esto implica que habría una energía de revisión de lo que se hizo en la vida hasta el momento, un cuestionamiento profundo sobre la identidad, y un alineamiento con el verdadero propósito. Esta energía puede venir en forma de oportunidad (si venias haciendo las cosas bien) o de una crisis (si venías cagando tu vida sistemáticamente). 

Más allá de si esto es cierto o una forma mágica de justificar un estado de crisis del que estoy empezando a salir, acá estoy; retornando a este espacio de expresión. Recién ahora me doy cuenta de que no es tan desconsolante que en la vida no haya nada absoluto ni constante, si nada tiene sentido es importante construirlo. Somos libres de crearnos. Y no puedo afligirme por lo que otros ven o esperan de mí. Soy esta existencia, imperfecta y efímera... Tratando de construir algo que me trascienda, y que al final de mi biografía me haga sentir que esta extraña circunstancia de estar viva fue bien aprovechada. 

Noticias de internet



Hace un tiempo leí en Internet que las barbas tienen más bacterias que un inodoro.
Lo dijeron en alguna universidad anglosajona llena de investigadores preocupados por entretenernos.

Me acordé de vos, en tus épocas de barba frondosa, y risa estúpida.

Rememoré aquel verano en el que volviste del trabajo todo sudado y me invitaste una cerveza en tu casa.

La espuma rompía con cada sorbo en tu bigote. La malta te iba a fermentando la cara durante la la noche.

Me acordé de la humedad de tu cuarto,
el queso con moho mutando en la heladera. el papel higiénico mal puesto.

Tu panza peluda asomando bajo una remera gastada y esos soquetitos rotos que usabas mientras te hacia creer que me interesaba lo que  decías.

Tu olor a pedo.

Mientras dormías y yo leía, deseaba que te caiga un andamio en la cabeza.

Fantaseaba con que te descubrieran gangrena en los testículos, para que te arranquen las ultimas pretensiones de virilidad.

Siempre fuiste un fracasado; enterate por Internet.